Hipnos

En el silencio de la noche escribía, la única compañía era la lluvia, su memoria y su recuerdo.

Quelle: Internet

Vestida de agonía se acercó de puntillas a la ventana de su olvido; observando impávida el azul titilante de la candela recontaba: 

—Cuántas lunas han pasado, cuántos días han pasado, cuántas cosas ha hecho, cuántas…  

—Y todas sin ti.

—Cuántas se han repetido, cuántas se han perdido, sin ti. Rememora.
La lluvia, las gotas de lluvia con su sinfonía fresca y fría parecen que le hablan de él. En el reflejo de esa ventana, la ventana de su olvido, cree vislumbrar su rostro.

Coloca la pluma en el tintero, cierra su diario, se lia un cigarrillo, lo enciende y se levanta lentamente…

Siente cómo un susurro se le ahoga en la garganta. 
¿Qué quieres, “Hipnos”, que haga para que regreses de nuevo a sus sueños? 
—Tú, Hipnos, de ojos tristes, de manos recias y

 de cuerpo escuálidamente perfecto. 

—Tú, Hipnos, con tu jardín de amapolas efímeras;

 como tu paso por sus sueños.
En noches como estas querría majar, esa tu ausencia,

 y convertirla en brizna leve…

En noches como estas querría que se confunda, esa tu ausencia,

con el infinito y con la lluvia tenue…
Querría amalgamar su pena con tus desencuentros, 

porque olvidarte no quiere. 

Es así…

En noches como estas.
Un suspiro quedo le reitera,  

que nunca regresará…

mas ella sola —con él y con su recuerdo— quiere estar. 

Ella quiere fundir el sabor a miel de sus perfectos labios

Con el sabor a sal de sus lágrimas de deseo.

Ella quiere rememorar…

Como confundió las palabras de sus cartas 

con un sentimiento sincero. 

—Fumaba—
Rememora como se aferraba a tu nombre “Hipnos”, 

A tu nombre, como lo hacía cada noche plenilunada.

Como hacia cada una de esas noches “Hipnos” 

entre sus sombrías sábanas,

Sábanas sombrías, las de su lecho,

las de su lecho cubierto de amapolas,

cubierto de amapolas efímeras,

efímeras, como vuestros sueños.
Con ardor buscaba tu cuerno dorado, 

tu cuerno amalgamado entre lo cierto y lo incierto.

Envueltos entre vuestras sombrías sábanas de seda, 

se entrelazaban vuestros cuerpos,

se entrelazaban vuestros cuerpos, mientras, jadeante ella, 

clavaba sus uñas en tu corazón de hielo.

—Fumando; recordaba.
Recordaba, como el gusto del placer se confundía,

se confundía entre vuestras bocas.

Recordaba como el ardor del fuego la consumía,

la consumía, la abrasaba, la congelaba.
Ella te abrazaba entre bocanadas de humo,

entre bocanadas de humo te devoraba.

Noctámbula y nefelibata ella.

Fumaba…
Esclava, “Hipnos”, vive

Esclava de sus recuerdos

Le quedan tan pocos caminos, 

le quedan tan pocos senderos.
¿Qué quieres, “Hipnos”, que haga para que regreses de nuevo a sus sueños? 

—Llueve

—Ella se aleja de la ventana y las gotas se quedan allí, 

las gotas se queda allí así como sus lánguidas lágrimas.
Regresa a su escritorio y continua escribiendo salvaguardando de su memoria sus recuerdos.
Por T. Luna©